Si bien muchos viajeros vienen atraídos por las lagunas de color turquesa y las playas vírgenes, aquellos que buscan una mayor riqueza cultural encontrarán un sinfín de ciudades antiguas escondidas en las selvas cercanas a Mahahual, Bacalar y Chetumal.
Chacchobén
Cerca de Bacalar, Chacchobén es uno de los sitios mayas más accesibles e impresionantes de la zona. Con una antigüedad que se remonta al año 200 a. C., este sitio fue un importante centro agrícola y ceremonial. Los visitantes pueden subir al Gran Basamento, una gran plataforma que ofrece vistas panorámicas de la selva tropical. El sitio está rodeado de flora y fauna tropical, lo que añade una belleza natural a su importancia histórica.

Dzibanché y Kinichná
Aproximadamente a 80 km de Chetumal, Dzibanché fue un importante centro político durante el período Clásico Maya y sede de la poderosa dinastía Kaan. Sus altas pirámides, canchas de juego de pelota y elaborada arquitectura reflejan su antigua gloria. A poca distancia se encuentra Kinichná, un sitio más pequeño pero igualmente fascinante, conocido por su acrópolis y sus vistas panorámicas de la selva. Ambos sitios se pueden visitar fácilmente en una excursión de un día.
Oxtankah
A pocos minutos de la costa se encuentra un tesoro maya oculto: Oxtankah, la ciudad prehispánica más grande e importante jamás descubierta en la bahía de Chetumal. Oxtankah ofrece a sus clientes un viaje a través del tiempo, desde sus primeros pobladores mayas en el año 600 a. C. hasta su época dorada de poder y arquitectura durante el período Clásico Temprano.
Con majestuosas plazas, patios hundidos, más de 30 estructuras antiguas y un cenote sagrado, este sitio arqueológico es perfecto para viajeros que buscan explorar el auténtico patrimonio maya fuera de las rutas turísticas habituales. Oxtankah incluso extendió su influencia a la cercana isla de Tamalcab, lo que demuestra su importancia histórica en la región.